22 abril, 2021

Lo Lloch de Xilet

Portal de Historia de Gilet – Kike Soriano Gómez – Cronista Oficial de Gilet

Excursión a Gilet

6 minutos de lectura

Masía del Rosario, termino de Gilet, 18 de octubre de 1885.

Querido amigo: echando un ratito todos mis amigos se hayan descansando de las rudas de hoy, voy a describir, aunque sea a grandes rasgos, las gratas impresiones que, con motivo de la visita hecha al convento de Santo Espíritu, he experimentado, seguro de que lo leerán con gusto los suscriptores de tu ilustrada publicación.

El viaje

A las 2 de la tarde de ayer fue la hora señalada para abandonar la hermosa perla del Turia, efectivamente ninguno de los que habíamos de formar la expedición faltó al punto de la cita, que era la estación del ferrocarril. Nuestro común amigo don Antonio Vilar Ridaura, dueño de la posesión adónde primeramente nos dirigimos, fue el encargado de organizar esta gira y debido a su galantería puede ser otro de los expedicionarios. Las 14:30 partió el tren llegando a Sagunto a las 16:30 enseguida subimos en un coche que estaba de antemano aguardándonos, y una hora después nos encontrábamos aquí. Separan esta posesión de Valencia sobre unos 70 kilómetros de distancia, pero son tan rápidas las vías de comunicación que apenas se gastan 2 horas en recorrerlos.

¡Siempre Toros y desgracias!

Al pasar por la heroica Sagunto estaba su vecindario celebrando una novillada. Un joven fue cogido por la res y volteado, quedando tan gravemente herido, que es fácil haya dejado de existir a esta hora. ¿Hasta cuándo querido director tolerarán nuestras autoridades estos espectáculos están reñidos con toda idea de progreso y que tantas víctimas cuesta? Era poco partidario del espectáculo nacional, pero desde lo que vi ayer, me he declarado enemigo irreconciliable. En hora buena los toreros de profesión ejerzan su oficio dando corridas autorizadas por las autoridades, pero que se permitan cada población tales diversiones, tan bárbaras, como peligrosas, siendo los diestros jóvenes e inconscientes, esto es absurdo, más aun, es infame.

La posesión del señor Vilar

Nunca pude yo imaginar que tan próximo a Valencia existiera un terreno tan accidentado y poético, como el que ocupa está posesión, querido amigo, una cresta de elevadas montañas, en donde abundan toda clase de arbustos y leña de monte bajo punto y coma bancales plantados de algarrobos, viñas, higueras, almendras, naranjos y otra infinidad de plantas una fuente de riquísima agua, carretera de Sagunto a Teruel; férrea de Valencia a Tarragona, pues se distingue perfectamente desde aquí. figúrate, repito, todo esto, y después coloca a la falda de aquella cordillera una bonita casa de campo de tres cuerpos, central y laterales, todo espacioso, elegante y de nueva construcción; añade a esto un gran corral donde existen de animales, desde el rabioso can, fiel guardador de los intereses de su dueño, hasta la inocente tortolilla, y convendrás conmigo en que esto es poético, precioso, admirable.

El Pico del Águila

Al amanecer de hoy todos mis amigos se hallaban dispuestos para dar una batida a las muchas perdices y conejos que en este terreno hay, conviniendo en reunirnos en el Pico del Águila, elevadísimo monte que se distingue perfectamente de algunas leguas de distancia. Poco práctico en la caza, se me agregó a los expedicionarios y a las 9, fuimos llegando uno a uno al punto de reunión.  Como el señor Vilar había hecho llevar previamente un abundante almuerzo, y como la brisa de la mañana habían despertado el apetito, en breve tiempo dimos fin a las excelentes provisiones que nos tenía preparadas. Después examiné el precioso golpe de vista que ante mis absortos ojos se presentaba. Se distinguen miles de pueblos que constituyen la provincia de Valencia y a nuestros días, se hallaba el situado el convento.

El Penitente

Empezó nuestro descenso hacia aquel punto y 200 metros antes de llegar a él, llamó mi atención una pequeña casita, de un solo piso, por delante de cuya puerta se paseaba leyendo en un libro, un fraile de luenga y blanca barba. Inquirí noticias y me dijeron que era un caballero de Valencia que no pudiendo ingresar en la Orden, se había mandado edificar aquella casita y en ella hacía su vida de penitente. una pequeña redistribución, le pasan la comida del convento y nuestro penitente se conceptúa feliz y satisfecho con su austera vida.

En el convento

¡Qué edificio tan colosal! ¡Qué sorprendente situación topográfica! ¡Qué bello es todo esto! Parece que la naturaleza, al repartir sus dones, no se haya cansado en prodigar los a este delicioso país. El edificio se halla situado en el fondo de una circunferencia de montañas que terminan en picos más o menos elevados, formando todos, una especie de corona ducal en cuyo centro guardan una preciosa perla … el convento.

La fundación de este si mis informes no están equivocados data de principios del siglo XVI punto es un grupo de edificios de tres cuerpos rectangulares con un espacioso y bonito huerto. La circunstancia de ser día festivo, no permitió que pudiésemos examinarle interiormente, vimos los claustros, la iglesia, sacristía y otras piezas, debido a la amabilidad de uno de los frailes nos dijo que la orden es de franciscanos; que hoy cuenta con un personal de 56 profesos y algunos legos, formando un total de 70 y tantos. Nos suplicó esperásemos y por la tarde lo veríamos todo, pues con motivo de que había de tomar el hábito aquella mañana un joven, se hallaba la comunidad ocupada y no podía complacernos. El tiempo de que disponíamos era corto no pudimos acceder a sus deseos.

Fray Nicolás Factor

He aquí un santo varón a quién se le tiene en el convento una veneración especial, y no puede suceder otra cosa si se tiene en cuenta el milagro que aseguran obró y que sintetiza una lápida conmemorativa de él que existe enclavada sobre una fuente situada a espaldas del edificio. si el contenido de dicha lápida y creo me equivocaré de poco; dice así: “Por los años 1523, el cocinero del convento pidió a fray Nicolás factor agua y tocando con su báculo la piedra brotó está fuente, añadiendo ¡no faltará! Aseguran que nunca ha faltado este abundante manantial, pero el agua no es todo lo rica que debiera para que el milagro fuera completo. al probarla hice esta consideración: cuánto se le hubiera ocurrido añadir en calidad lo que cuánta molestia hubiera evitado a estos santos varones que continuamente se ven en el caso de llenar sus vasijas en la fuente propiedad del señor Vilar pero como al que le dan no escoge, contentos, y más qué contentos, satisfechos, se hallan los frailes con su manantial.

La Paella

Ya era hora de que regresásemos. A las 2 de la tarde llegamos de regreso a la propiedad del señor Vilar dónde se nos tenía preparada una suculenta paella a la valenciana, que fue servida al aire libre reinando durante la comida la más cordial armonía y el buen humor que caracteriza a la gente joven. Con la amabilidad que siempre ha distinguido al señor Vilar, hizo los honores de la mesa. los saltaron los tapones del champán, empezaron los brindis y después… todos buscaron un punto de reposo para sus cansados cuerpos y yo aproveche este ratito para dirigirte estos mal escritos renglones.

Concluyó asegurándote guardaré grata memoria de esta excursión ya al enviar a mi querido amigo don Antonio Aguilar la expresión más sincera de mi agradecimiento eterno, los lectores de tu diario me agradecerán estas noticias por si alguno se le ocurre visitar el convento del Santo Espíritu.

Publicado en: El Serpis: periódico de la mañana: Año VIII Número 2310 – 1885 octubre 21

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